Pega la llamada
Copias la conversación entera, tú y el cliente, y le das a extraer. La IA se queda solo con lo que objetó el cliente —no con lo que dijiste tú— y guarda su frase literal como prueba.
Pega el transcript de la llamada. Objeciones saca lo que objetó el cliente —su frase, tal cual la dijo— y lo guarda en un banco que se llena solo, venta a venta. Cada pega llega con un guion: valida, reencuadra y cierra con una pregunta.
Gratis, sin tarjeta. Tres llamadas al mes para probarlo con las tuyas.
Tres pasos, y ninguno te pide configurar nada raro antes de empezar.
Copias la conversación entera, tú y el cliente, y le das a extraer. La IA se queda solo con lo que objetó el cliente —no con lo que dijiste tú— y guarda su frase literal como prueba.
Si esa pega ya estaba en tu banco, no crea otra ficha: le suma una aparición y añade la cita nueva. “Muy caro” y “se me va de presupuesto” son la misma objeción, y las junta. Al mes ves cuál te para más ventas.
Cada objeción trae su guion. Lo editas a tu voz, lo usas en la siguiente llamada y marcas si funcionó. El porcentaje te dice, con números, qué contestar la próxima vez que la oigas.
Lo que ves es lo que hay. Sin promesas de más.
Guarda lo que dijo el cliente palabra por palabra. Cuando repases la ficha lees lo que oíste en la llamada, no una paráfrasis suavizada.
Detecta cuándo dos frases distintas dicen lo mismo y las fusiona en una sola ficha, con un contador de cuántas veces ha salido. Nada de un banco lleno de duplicados.
Precio, tiempo, confianza, autoridad, necesidad. Filtras por una y ves de golpe todo lo que te frena por ese lado. Un buscador encima para dar con cualquier cita.
La respuesta se apoya en el contexto de tu cuenta, no en un ejemplo de libro. Y si no te convence, la reescribes: el guion ganador es editable en un clic.
Después de cada llamada marcas funcionó o no funcionó. La ficha muestra el porcentaje —4 de 6, por ejemplo— para que insistas con lo que de verdad convierte.
Un botón copia la respuesta al portapapeles, lista para pegarla en el chat o leerla en la llamada. Todo el equipo comparte el mismo banco de la cuenta.
Un uso es un transcript analizado. Editar un guion, marcar si funcionó o buscar una cita no gasta nada.
Para probarlo con tus propias llamadas.
Para un closer o un equipo pequeño que llama a diario.
Para un equipo de ventas que no para de llamar.
Sin permanencia. Cambias de plan o te vas cuando quieras.
Cada vez que pegas un transcript y le das a extraer objeciones. Eso es lo único que descuenta. Repasar el banco, editar un guion, marcar funcionó o no, copiar una respuesta o buscar una cita no consumen usos.
No hace falta. Pegas el texto de la conversación. Si ya tienes la transcripción de Meet, Zoom o de un grabador, la pegas tal cual. Cuanto más completa sea (con lo que dijo el cliente), mejor saca las pegas.
No. Cuando reconoce que es la misma pega, la deja en una sola ficha, le suma un “Visto ×10” y guarda las citas distintas. Así de un vistazo sabes cuál es la que más te está frenando, no cuántas fichas tienes.
Sí, cada respuesta es editable. La primera te la escribe la IA adaptada a tu negocio; a partir de ahí la ajustas a tu forma de hablar y dejas guardada la versión que ya sabes que cierra.
El banco es de la cuenta, así que lo que aprende un comercial lo tienen todos. En Pro entran 3 personas y en Business hasta 10, compartiendo las mismas fichas, citas y estadísticas.
Pega una llamada y mira qué saca. En dos minutos tienes tus primeras objeciones con su guion.
Empezar gratis